

Teñirse el pelo es un auténtico ritual de madurez. A los trece años una cae en la cuenta de que la única parte de su cuerpo sobre la que tiene todo el control es el pelo... y hace todo lo que puede por jodérselo.
Es la primera vez que te sientes diferente y quizá la primera ocasión para rebelarte contra tus padres, ya que en realidad ellos no pueden hacer nada para impedirte que te tiñas. Esta constatación del control que tiene una sobre el pelo es fundamental. Si tu madre te grita, lo único que tienes que decir es: "¡Es mi cuerpo y hago con él lo que quiero!". Después de eso no se atreverá a replicarte nada, porque temerá que no abortes en caso de quedarte embarazada.
FACTOR DE AYUDA PARA ENCONTRARSE A UNA MISMA: 7

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada